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LA NATURALEZA DE UN INICIADO

 

 

Alexandra Porter, PhD

Conferencia

 El 06 de agosto  de 2004

 

 

 

Sin duda, muchos de vosotros habéis dicho, a veces: “he sido Iniciado en la Fraternidad Rosacruz ” o “estoy siendo preparado para ser Iniciado como Probacionista en la Fraternidad Rosacruz ”. ¿Cuántos de vosotros, además, no habéis confiado a un amigo o a otro miembro de la Fraternidad Rosacruz que pensáis que sois un Iniciado porque habéis recibido una Iniciación síquica o cósmica?

 

Hemos de admitir que éste es un tema muy interesante. Exploremos, pues, aunque sólo sea superficialmente, la naturaleza de una Iniciación y/o la de un Iniciado.

 

Como Secretaria Esotérica responsable de las Secciones Esotéricas de las lenguas Italiano, Portugués y Español del Departamento Esotérico he recibido cartas de muchos miembros rosacruces planteando numerosas preguntas sobre el verdadero carácter de un Iniciado.

 

Revisando literatura sobre este tema, encontré que la palabra Inglesa “Initiation” viene del latín “initium”, que significa “entrar a” o “principio”.  La Iniciación implica el comienzo de un nuevo ciclo o fase de crecimiento.  En las antiguas Escuelas de Misterios, las Iniciaciones pretendían revelar dramáticamente al candidato una abstrusa gnosis o sabiduría.  Por otra parte, mis propias pesquisas me dicen que para un miembro Rosacruz, la Iniciación es un “rito”, una “ceremonia” o un método específico por el que un candidato es introducido en una forma particular o nivel de conciencia cognoscitiva.  Por tanto, si reuniéramos todos esos datos, concluiríamos que la Iniciación supone o consiste en un ritual preparado para ayudar a un individuo a penetrar en un nuevo ciclo de crecimiento.

 

v        Sin embargo, ¿es esto todo lo que hay en una Iniciación?

 

v        ¿Significa que, como miembros de la Fraternidad Rosacruz , todo lo que necesitamos hacer es tomar parte en un ritual iniciatorio para ser Iniciados?

 

v        ¿Significa eso que, por haber estudiado cierto número de lecciones del Curso Preliminar de Filosofía, estamos ya preparados para la Iniciación ?

 

A tenor de la manera de operar rítmicamente todas las leyes espirituales en todo el universo, el comienzo de todo tiene un punto de partida y un recorrido desde él, que conduce a una conclusión. El progreso de ese recorrido se produce siempre viajando hacia un crecimiento espiritual más avanzado.  Si observáramos cuidadosamente ese crecimiento espiritual, veríamos que es rítmico y que sus etapas o fases están siempre individualizadas.  Y, además, que sus divisiones en ciertos períodos definidos, constituyen la periodicidad de ese acontecimiento.

 

Durante ese proceso, puede haber mucha gente impulsándonos físicamente hacia arriba.  Quizás algunos incluso nos juzgan en esos eventos espirituales que nos elevan.  Pero, como en todo sendero espiritual, somos nosotros y sólo nosotros nuestros propios jueces, puesto que no podemos engañar a nuestra conciencia.  Si somos increíblemente honestos con nosotros mismos, seremos capaces de relatar los particulares de un evento de esta magnitud, lo mismo que las razones detalladas de cada éxito o fracaso relacionado con el crecimiento espiritual.

 

Tradicionalmente, en las antiguas Escuelas de Misterios, el candidato a la Iniciación debía someterse a ciertas pruebas.  Según mis investigaciones, aquellas pruebas no tenían nada que ver con ningún fenómeno de naturaleza exotérica. Además, no he encontrado que ninguna de aquellas pruebas tuviese nada que ver con enfermedades ni con cataclismos sociales o domésticos.  En aquellas antiguas Escuelas de Misterios lo primero que el candidato había de mostrar era una gran y hasta burlona insatisfacción con la vida ordinaria del día a día.  Por necesidad, el candidato había de empezar con una búsqueda que conduciría a una transición de conciencia que produciría una comprensión más profunda de los misterios cósmicos de nuestra vida diaria.

 

Encontré que, en las antiguas Escuelas de Misterios, cada prueba estaba concebida para determinar si el candidato estaba “debidamente preparado” en ese momento para la Iniciación.  Debidamente preparado significaba que tenía buena salud física, capacidad mental para comprender y que poseía un elevado nivel de pureza moral.  A lo largo de la línea de la preparación, se encontró que había que desarrollar considerablemente ciertas virtudes como la fortaleza, la templanza, el juicio y el desapasionamiento.  En otras palabras: para ser digno de la Iniciación , había que superar una prueba de carácter.  Además, se sabía que los que tenían características negativas tendían a abusar más de los conocimientos impartidos durante el proceso de la Iniciación.  Incidentalmente , era en este estadio del proceso en el que muchos candidatos eran rechazados.

 

Una vez determinado que el candidato era digno, se le sometía a un proceso de Iniciación. Este proceso consistía en cuatro partes, si bien solapadas.  Cada parte estaba destinada a producir determinada impresión en la conciencia del individuo.

 

En las antiguas Escuelas de Misterios, el proceso de la Iniciación empezaba siempre con una muy estricta separación.  Era simbólica del alejamiento del individuo de su anterior sistema de vida. Durante esta fase del ritual, al candidato se le vendaban los ojos o se le introducía en una habitación oscura, representando ello la ausencia de luz.  En esa oscuridad, al candidato se le decía que estaba experimentando “la oscuridad de la ignorancia”.  Había de sentir que si había de poner verdadero amor en un continuo, el extremo más alejado del amor era la ignorancia.  Por supuesto, cuanto más cerca de la ignorancia se encontraba uno, más debía trabajar sobre sus defectos de carácter.  A veces, se producían intencionadamente algunos ruidos en la habitación para representar el caos del cambio de un estado de la mente y de una manera de vivir, a otros.

 

La segunda parte del proceso de la Iniciación en las antiguas Escuelas de Misterios era la admisión en una nueva manera de vida y, con la esperanza de, también, en una nueva manera de vivir.  Ello simbolizaba el renacimiento.  Durante esta fase, el candidato debía llegar a darse cuenta de que había renacido en conciencia y de que debía abandonar antiguos conceptos y caminos erróneos para elevarse a una nueva percepción y apreciación de su existencia.

 

Los místicos creían que, cuando un hombre manifiesta el mal, ese mal que manifiesta no es en ese momento una cosa, sino la ausencia de esa cosa.  Desde ese punto de vista, la ley cósmica, en cuanto a nuestro karma se refiere, no es sino la omisión de algo.  Y nuestro registro kármico no es una lista documentada de consecuencias negativas de malas acciones, sino de los momentos en que no hemos puesto en funcionamiento los elementos de los actos positivos presentes en nuestra existencia.  Como se puede ver, con esa definición, el karma es simplemente el lógico reajuste de las maneras de actuar, voluntariamente asumidas o en que se ha incurrido, que han de ser corregidas para que nuestras vidas puedan recuperar las apropiadas maneras de actuar.

 

La tercera parte de la Iniciación en las Antiguas Escuelas de Misterios era la de la exhibición. Simbolizaba la revelación.  Durante esta parte del proceso de la Iniciación , se le revelaban al candidato ciertos signos, símbolos, preceptos y verdades sagrados.  Como resultado de ello, la conciencia del candidato quedaba iluminada y se acrecentaba la profundidad de su capacidad de comprensión.

Durante ese tiempo, el candidato desarrolla sus facultades espirituales.  Un signo es una cifra de un código secreto que nos permite recibir mensajes secretos.  Cuando está bien desarrollado, los criptogramas nos pueden proporcionar nuestro propio lenguaje secreto.  Un signo se puede manifestar mediante una o más de nuestras facultades espirituales y se convierte en un símbolo cuando empezamos a explicarlo y a ponerlo en forma escrita.  Cuando el candidato progrese en esa línea, recibirá instrucción, reglas, guías, principios y enseñanzas sobre la ley cósmica, que se convertirán en sus preceptos para actuar, en las certidumbres y las realidades que llamamos verdades cósmicas.  Esta parte es, quizás, la más larga, pues requiere un serio esfuerzo por parte del candidato y una constante atención a los detalles.

 

En las antiguas Escuelas de Misterios, la cuarta y última parte del proceso iniciatorio la constituía la reentrada. Simbolizaba el regreso al mundo exterior para servir a la Humanidad.  Pero , aunque los resultados de esas experiencias debían ser aplicados en la vida en el mundo externo, los candidatos se comprometían a mantener sus experiencias en secreto.  Los místicos creían que los signos y símbolos que se dan a cada individuo personalizan cada experiencia que recibimos.  Así que, manteniendo el secreto, se evitaría que otros malinterpretasen el tipo de información que hubiéramos recibido.  Si se estudia este proceso de la Iniciación cuidadosamente, se comprobará que cada una de sus cuatro partes arriba descritas, está incorporada a los procesos de todas las Iniciaciones, tanto antiguas como modernas.

 

v        ¿Podemos emplear para nuestros miembros de la Fraternidad Rosacruz las mismas pautas que las antiguas Escuelas de Misterios empleaban con sus candidatos a la Iniciación ?

 

Aquí pienso que sería interesante saber qué nivel alcanzan nuestros miembros.

 

v        ¿Pasarán nuestros miembros esas pruebas?

 

Como cabeza de las Secciones Esotéricas de Italiano, Portugués y Español de la Fraternidad Rosacruz , creo estar calificada para hablar sobre este tema, en relación con dichos grupos de miembros.  En ese cometido, soy generalmente la primera línea de contacto con los miembros.  Mientras están estudiando el Curso Preliminar de Filosofía, usualmente mantienen contacto con nosotros por correo.  Una vez han completado sus doce lecciones y solicitado pasar a Estudiantes Regulares y, por lo menos dos años después, a Probacionistas, el contacto verbal o escrito con el Departamento Esotérico continúa con regularidad.  Por lo tanto, puedo decir con seguridad que, en el momento de contactar con la Fraternidad Rosacruz , la mayor parte, si no todos los miembros, estaban experimentando una intensa y curiosa insatisfacción con la vida diaria.  Además, es también seguro decir que, cuando los individuos empiezan a provocar una transición de conciencia, sobre una búsqueda, de algún modo, fueron presentados a las Enseñanzas Rosacruz.

 

Tomemos, pues las cuatro partes del proceso de Iniciación arriba mencionado y relacionémoslas con los miembros de la Fraternidad Rosacruz para ver si están debidamente preparados y dispuestos para la Iniciación.

 

En la primera parte del proceso iniciatorio he observado aquella inequívoca quiebra en muchos de nuestros miembros.  En esta categoría, aparte de los recién llegados, incluyo a Estudiantes Regulares y a Probacionistas.  Generalmente, algo sucede en sus vidas, que los marca para siempre.  En ese momento, se eleva un velo, y el individuo parece el mismo, pero se comporta de modo distinto.  Tras leer sus cartas, se puede ver y comprender que el incidente particular que cada uno cita ha producido en su vida un inequívoco cambio en su anterior modo de vivir.  Cuando escribo esta conferencia, puedo decir sin peligro que 85 % de los miembros de éstas Secciones han terminado esta fase.

 

A juzgar por las cartas que recibo de nuestros miembros, se puede decir que, en la segunda parte del proceso iniciatorio, vivir la vida no es tan fácil como parece. Muchos miembros nos escriben que son conscientes del hecho de haber fallado al hacer algo, pero que son renuentes al cambio. Son conscientes de lo que supone la nueva vida y de lo que han de hacer para vivirla pero, a veces, cuando llega el momento de actuar, son muy conscientes de que van arrastrando los pies.

 

La exigencia de cambiar de modo de vida y de ser es una de las esenciales de la Iniciación.  Sin embargo, como en todos los cambios de vida, persiste algo de lo que había y se esfuerza por permanecer.  Ese esfuerzo constante por permanecer como se era, se da, tanto en el mundo físico como en el espiritual.  La distinción entre lo que llamamos “físico” y lo que llamamos “espiritual” depende de las limitaciones impuestas por nuestros sentidos de percepción. Por eso, aunque las señales de la verdadera Iniciación indican el comienzo del trabajo, nuestros viejos hábitos y actitudes persisten en sus esfuerzos por ser.  A juzgar por las cartas que he recibido, puedo decir, sin peligro, que 15 % de los miembros de esta Sección Esotérica están en esta fase del proceso iniciatorio.

 

Puedo deducir de las cartas de nuestros miembros que un gran porcentaje están trabajando en la tercera parte del proceso de Iniciación.  Sólo en nuestra Sección Esotérica, tenemos muchos miembros que han desarrollado por lo menos su facultad dominante.  Hay muchos otros que están entre los pilares del templo, esperando más instrucciones.  En este grupo incluyo tanto a Estudiantes Regulares como a Probacionistas.  Ése es uno de los motivos por los que insistimos en la necesidad de seriedad y sinceridad por parte del estudiante.  Creemos que nadie que llegue al sendero místico de un modo petulante y superficial puede, razonablemente, esperar recibir iluminación individual y conocimientos privilegiados de la personalidad interna del Alma.  Por consiguiente, como la verdadera Iniciación se produce en el interior de la conciencia del individuo, si la actitud del estudiante no es sincera, seria o diligente, no se producirá una Iniciación real.  De los miembros de estas Secciones Esotéricas, oso suponer que 75 % de ellos están trabajando en, o han terminado esta fase.

 

 La cuarta y última parte del proceso iniciatorio de las antiguas Escuelas de Misterios, era el simbólico retorno al mundo exterior para servir a la Humanidad.  En este sentido conviene recordar que toda experiencia iniciatoria se da, principalmente, en la conciencia del individuo.  Esas Iniciaciones constituyen el paso de un estadio, un grado o un nivel de conocimiento y compresión individuales a otro estadio, grado o nivel superior.  Y los miembros de la Fraternidad Rosacruz no son una excepción.  Entre los Estudiantes Regulares, así como entre los Probacionistas, hay una gran variedad de estadios, grados y niveles.  Para muchos de nuestros miembros el servicio a la Humanidad es muy importante.  Entre estos miembros, uno puede fácilmente ver los muchos niveles de progreso espiritual.  En la corriente de la conciencia de cada individuo hay un número desconocido de estadios, grados y niveles.  En mi investigación, he sido incapaz de determinar una cantidad concreta; quizás hay cientos, quizá más.  Pero, cuando un individuo comienza a explorar el sendero místico en serio, empieza, inevitablemente, a cruzar umbrales interiores hacia la definitiva luz Personal.  En el cuarto y final parte del proceso de la Iniciación , yo creo, es donde podemos encontrar a 40 % de los miembros de estas Secciones Esotéricas.

 

Algo digno, quizás, de tenerse en cuenta es que, en términos científicos, los Iniciados se desarrollan de formas inferiores a formas superiores, en el sentido de desde menos complejas hacia más complejas, aún al mismo tiempo están regresando a las verdades fundamentales, que son las responsables de la complejidad de este universo.  Hemos de reconocer también que todos nuestros valores de algo “más alto” y/o “más bajo” están guiados por el sentido de nuestra especialidad en el esquema cósmico. Nuestros valores son relativos para nosotros, como parámetros de perfección en la escala de las formas de vida. Esto puede o no, ser un parámetro válido.

 

Vale la pena mencionar también que esos umbrales internos no se ascienden siempre durante el proceso de ver o tomar parte en el ritual de una Iniciación.  Frecuentemente se dan tras la consecución de la misma.

 

Aunque cada una de estas partes de la Iniciación puede parecer impresionante, el candidato es Iniciado internamente, mediante actos externos que se configuran para ayudar a inducir el estado de conciencia apropiado.  En última instancia, es el candidato el que ha de producir la Iniciación , porque nadie puede iniciar a otro.

 

v        Asumiendo que el candidato ha Iniciado finalmente a su conciencia, ¿qué podemos esperar de él?

 

v        ¿Continúa el candidato enfrentando los desafíos de las pruebas y ensayos?

 

Explorémoslo:

 

Hace varios años, durante un accidente de trabajo, sufrí una lesión en la parte inferior de mi espina dorsal.  Como consecuencia de ello, no pude continuar con mi trabajo de entonces, que era el de Instructora de Enfermería, que yo había elegido como profesión.  Dos años después, tras una serie de fracasadas terapias agresivas, tuve que sufrir una laminectomía en la parte baja de la columna vertebral para corregir mi situación de incapacidad.  Aunque la operación fue un éxito, he experimentado cómo, desde la misma, de vez en cuando, la dolencia se exacerba y, durante esos períodos, tengo problemas para caminar, para estar de pie y para sentarme, con grandes e intensos dolores desgarradores a lo largo de esa zona.

 

El año pasado, durante la Escuela de Verano, pasé por una crisis más larga de lo usual, que me impidió asistir, desde entonces, a los servicios del Templo en Mount Ecclesia.  Pero, la última vez que lo hice está aún fuertemente viva en mi mente.  Quisiera compartir esta experiencia con los lectores, pues creo que es apropiada para el asunto que estamos tratando.

 

Aquel día, cuando dejé mi oficina, a las 7,20 de la tarde, para ir al Templo, me sentí mentalmente agotada y físicamente exhausta.  Recordé que el filósofo Aristóteles escribió en alguna parte que “lo que hemos de aprender, lo aprendemos haciéndolo.”

 

En Mount Ecclesia hay un sendero que conduce al Templo, llamado el “sendero de la meditación”. Cuando me encaminé hacia él, mis pies empezaron a pesarme y comencé a arrastrar la pierna derecha.  Luego, a medida que avanzaba, me di cuenta de que la prueba del sendero de la meditación sería casi insoportable y que había alcanzado mi punto de saturación.  Hubiera sido más fácil y sencillo dar un rodeo, ir a casa y prescindir del Servicio del Templo.  Pero, algo dentro de mí me urgió a continuar.  Al caminar entonces por ese sendero me encontré a mí misma dando gracias a Dios por responder a todas mis incertidumbres, hasta que, finalmente, entré en el Templo.

 

 Una vez dentro, vi que en los bancos de la derecha había ya seis o siete personas sentadas.  En los de la izquierda, y tras el que me correspondía por mi signo astrológico, había otras dos personas esperando tranquilamente que empezase el Servicio Devocional.  Me senté.  Sentí la presión del duro banco de madera punzándome hacia arriba a lo largo de mi sensibilizada espina dorsal.  Cuando el oficiante empezó a leer el Servicio comencé a notar un agudo y punzante dolor desgarrador a lo largo de mi pierna derecha y en la parte baja de la espalda.  Como era la única persona sentada en aquel banco, pensé en descansar sobre la espalda, pero decidí no hacerlo, al recordar el siguiente incidente:

 

Un día, mientras desempeñaba mis obligaciones como portera del Templo, pregunté a una miembro sobre otra que, usualmente, venía al Templo con ella.  Me dijo que ese miembro se había fracturado una cadera y que, aunque podía caminar, se encontraba aún muy incómoda sentada.  Cuando le sugerí que se recostara durante el servicio del templo, me dijo que eso iba contra los protocolos del templo, porque la gente tendía a dormirse más fácilmente en la postura supina.

 

Durante el leer del servicio devoto podía intuir el acrecentamiento en la intensidad del dolor.  Así, pues, cuando el oficiante nos invitó a meditar sobre el servicio al mundo, miré al emblema de la Rosa Cruz y di gracias a Dios por permitirme soportar el dolor durante el Servicio.  En ese instante, en segundos, escuché un sonido de paz, al tiempo que sentí que alguien o algo estaba acostando mi cuerpo cuidadosamente sobre el banco en el que me había sentado.

 

Inmediatamente después, vi luces rebotando como muelles.  Eran brillantes y cada una tenía una cualidad distinta.  Parecían estrellas en miniatura centelleando sobre un fondo oscuro.  Y titilaban con un estilo rítmico bien organizado.  Lo que pude ver fue el ritmo preciso de las luces y el movimiento especial de cada una de ellas.  Era casi como si cada una estuviese representando un papel de teatro distinto en diferentes obras y yo fuese el único espectador.  Cuando observaba las luces, parecían ajenas al modo en que tomaban parte en una representación mayor.  Pero, juntas, parecían la miniatura de varias representaciones en un mismo escenario.

 

Mientras me maravillaba del hermoso panorama de las luces, recordé algo que Albert Einstein escribió en uno de sus libros.  Refiriéndose a las formas universales de la materia, el físico suizo escribió lo siguiente: “Si queremos explicar mecánicamente los fenómenos ópticos, hay que asumir que el éter existe en todas partes.  No puede haber espacio vacío si la luz viaja sólo en un medio.  Los planetas, por ejemplo, viajan a través del gelatinoso éter sin encontrar la resistencia que un medio material opondría a su movimiento.  Y, si el éter no molesta a la materia en su movimiento, no puede haber interacción entre las partículas de éter y las de materia.”

 

Entonces el panorama cambió y me vi a mí misma reposando sobre mi espalda, suspendida en una sustancia gelatinosa desconocida.  Junto a mi cuerpo físico vi tres figuras angélicas muy luminosas.  Una estaba de pie a mi derecha, otra a mi izquierda y la tercera estaba sobre mi cabeza, frente a mi rostro.

 

En ese momento sentí una corriente de pensamientos telepáticos que, amablemente, me decía: “Como sucede en todos los planos de existencia, la mente subconsciente es dual. Las Iniciaciones de la Fraternidad Rosacruz tienen lugar en esa dualidad de la mente subconsciente, que se manifiesta al aceptar sugestiones de dentro y de fuera. Y así ocurre que todas las Iniciaciones incluyen corrientes de vibraciones entre el yo exterior y el Maestro Interior.”

 

“Cuando, con toda humanidad y honradez, estás presente en el Tempo para una Iniciación, introduces tu conciencia subjetiva en la corriente de vibraciones divinas.  Este sagrado pero simple acto estimula la corriente de energía en todos tus cuerpos.  Una vez están todos alineados entre sí, te haces receptor de aún mayor luz y poder.  Interiormente, esta conjunción figurativa de las tres luminarias de tu ser te hace experimentar una elevación del velo de oscuridad e ignorancia, y obtienes una visión más profunda y una comprensión mejor de la vida.”

 

Mediante imágenes simbólicas y palabras de sonidos telepáticos, las tres figuras angélicas luminosas me proporcionaron la siguiente información:

“Cuando una persona se armoniza más o menos con las vibraciones de Cristo, no profundamente pero con apreciación mental de lo que es el Cosmos y lo que son sus leyes, el Iniciado vibra y vive armoniosamente en cooperación con el Cosmos y sus leyes.  Incluso puede ser posible no tener un minuto para sentarse durante el día a concentrarse sobre el Cosmos, pero, a lo largo del día, estará sutilmente armonizado, hasta el punto de dominar sus situaciones y a sí mismo más aceptablemente.  Hay, pues, que comprender que no tiene tiempo de vivir en las sórdidas y desgraciadas cosas de la vida.  Un verdadero Iniciado no tendrá tiempo para pensamientos de envidia, odio, celos, ira o cosas por el estilo.”

 

“Cada uno de vosotros comprende nuestro idioma de imágenes simbólicas en distinto grado. Ello es así porque el discernimiento espiritual y el desarrollo de las facultades intuitivas son manifestaciones de crecimiento interno. Las imágenes simbólicas en los dramas o en las artes han sido, por largo tiempo, los vehículos para perpetuar las verdades místicas.  Mientras es correcto decir que las imágenes simbólicas en el drama se han apreciado casi universalmente, también es correcto decir que sólo el verdadero Iniciado comprende su significado interno.  Consecuentemente, un verdadero Iniciado posee un gran dominio del lenguaje de las imágenes simbólicas. Y no malinterpreta ningún dato dado por esa vía.”

 

Entonces, cada uno en su momento, en un estilo organizado rítmicamente, las tres figuras angélicas luminosas empezaron a titilar, tras lo cual, la corriente de pensamiento continuó:

 

“Un Iniciado necesita tener Sabiduría, Caridad y Verdad como sus tres guías en todos sus senderos.  Y, así como la Caridad y la Sabiduría están a ambos lados, la Verdad ha de ir siempre delante de él.  Si un día sucede que alguna de las tres falta, el Iniciado caminará erróneamente.  Un manejo ignorante de la Verdad o del Amor, una verdad no caritativa o una mentira caritativa han de ser cuidadosamente evitadas por quien podría caminar con buen pie por el estrecho sendero de la Iniciación.  Un verdadero Iniciado nunca infligirá daño a nadie ni a nada siguiendo una verdad no caritativamente, ni corregirá un error con amor mientras falla en su sabiduría u ofende injustamente.”

 

“En algunas obras de Max Heindel las Enseñanzas Rosacruces son tan familiares que parecen sacadas de las creencias de hoy día.  Aunque tienen casi cien años, las obras contienen verdades no afectadas por los cambios evolutivos del tiempo y la civilización y son tan intuitivos que los podemos formular no mejor de lo que lo hizo otros Maestros Rosacruz hace varios siglos.”

 

Entonces, mis ojos se abrieron como si hubiese despertado de un sueño.  Inmediatamente empecé a explorar mis alrededores y me encontré en el Templo de Curación de Mount Ecclesia, descansando suavemente en mi espalda, sobre el banco en el que originariamente me había sentado.  Tras haber vuelto a mi posición sedente, vi que todos estaban tranquilos y que el Servicio estaba a mitad del período de meditación.  Entonces, varios minutos después, escuché el Himno de Clausura.

 

Al dejar el Templo aquella noche, uno de los miembros me amonestó por recostarme de ese modo en el Templo durante un Servicio Devocional.  Dijo que me había dormido y había frustrado el propósito de estar allí: el de trabajar con los Auxiliares Invisibles para sanar al enfermo.  Mientras ella hablaba, permanecí callada y noté que mi dolor había disminuido en intensidad y había un sonido de paz a mí alrededor.  No le contesté, sino que silenciosamente le di gracias a Dios por todas las bendiciones que me habían sido brindadas ese día.  Después, me fui caminando por el “sendero de la meditación” hacia mi casa en Mount Ecclesia, con la confianza que nace de un conocimiento de las causas de los acontecimientos y de los fines a que sirven.

A continuación de esa experiencia, cuando la última Escuela de Verano terminó, como en un puzzle de palabras cruzadas, todas las piezas cayeron en su lugar y me hice consciente del verdadero sentido de esta experiencia.

 

Aquella noche, cuando dejé mi oficina, me sentí, otra vez, mentalmente agotada y físicamente exhausta.  Además, noté el letargo y el volumen de mi columna vertebral, así como, también, la pesadez dolorosa de mi pierna derecha.  Cuando llegué a casa, tomé una ducha y me fui inmediatamente a la cama.  Me senté en ella, dirigí mi mirada a la emblema de la Rosa Cruz y comencé mi rutina de oraciones nocturnas.  Entonces, en segundos, escuché el sonido de paz y, “al mismo tiempo,” vi y sentí a las tres figuras angélicas colocando cariñosamente mi cuerpo físico sobre mi cama en posición supina.  Luego, cada una, así como de memorización, ocupó su lugar correspondiente alrededor de mi cuerpo.  Esa vez, sentí una corriente de pensamientos telepáticos que me decían gentilmente: “Cada uno de nosotros tiene una persona para ayudarla. Cada uno de los tres está trabajando sobre la Sabiduría , la Caridad y la Verdad.”  Lo último que recuerdo haber hecho aquella noche es dar gracias a Dios por la inmensa oportunidad de ser parte de una curación, rezar el Padrenuestro y sumergirme en el sueño.

 

A las dos de la madrugada me desperté con un dolor agudísimo y llamé a uno de los trabajadores en la Sección de Italiano, Portugués y Español del Departamento Esotérico.  Éste me condujo literalmente al Departamento de Urgencias de un hospital próximo y permaneció allí conmigo hasta aproximadamente las diez de la mañana.  Telefoneó a la oficina para informarles de nuestro paradero y uno de los trabajadores voluntarios en esa Sección de Esotérica, se ofreció para ir al hospital, estar allí conmigo y llevarme a casa cuando el médico de urgencias me diese el alta.  Al día siguiente de regresar del hospital, otro miembro del Departamento Esotérico, vino a mi casa a ofrecerme sus servicios de curación.

 

Durante los días que siguieron a esa crisis, el dolor fue tan fuerte que permanecí postrada en mi cama, incapaz de sentarme, estar de pie o caminar casi durante tres meses.  Pero, como un reloj, cada una de las tres personas arriba mencionadas, vino a mi casa a cuidarme una o dos veces por día.

 

Lo que aprendí de esta experiencia fue lo siguiente:

 

1.      El último día que asistí al Servicio del Templo en Mount Ecclesia estaba destinada a recibir la curación espiritual de las tres luminosas figuras angélicas.  Reconociendo que hay una restricción de tiempo y espacio para un mundo fenomenal, aliviando el dolor en mi cuerpo físico, las tres figuras angélicas podían alinear todos mis cuerpos para llevar mi conciencia subjetiva a su corriente de conciencia.  Pude trascender las limitaciones de tiempo y espacio, expandiendo mi conciencia, y armonizándome con el infinito.  Entonces, cuando el velo de “oscuridad e ignorancia” se levantó, pude recibir sus Enseñanzas.

 

2.      En el Templo de Mount Ecclesia vi lo que había sucedido en el plano espiritual y, algún tiempo después, experimenté el mismo acontecimiento en mi casa en el plano físico.  Como yo me sentía muy independiente y autosuficiente para poner mi cuerpo en posición supina, me enviaron el mensaje de que mi cuerpo físico se vería afectado y que necesitaría ese tipo de ayuda de otros.  A alguno le parecerá imposible, pero las tres figuras angélicas querían imprimir en mí que iba a recibir ayuda, tanto en el campo espiritual como en el físico.

 

3.      Con esos datos, aprendí que todas las Iniciaciones de la Fraternidad Rosacruz se producen en la dualidad de nuestra mente subconsciente.  Durante cualquier dado día, una vez iniciada una persona, se le armoniza sutilmente con las vibraciones de Cristo y no tiene tiempo de vivir con ira, celos, odio o envidia.

 

4.      Todo hombre, consciente o inconscientemente, vive, trabaja y tiene su ser mediante imágenes simbólicas.  Un Iniciado comprende el significado profundo de las imágenes simbólicas.  Además, los Hermanos Mayores se aseguran siempre de que los Iniciados comprendan cada parte de cada mensaje; así que no hay posibilidad de malinterpretar las Enseñanzas dadas.

 

5.      No hay duda de que la lectura reflexiva y la meditación sobre la obra literaria de Max Heindel ha expandido la conciencia de todos nosotros. Sin embargo, toda persona:

 

a.         Que utiliza los escritos de Max Heindel como una razón de pasar por alto, justificar, disculpar o perdonar puntos esenciales de un asunto, porque las partes afectadas son miembros de su familia, son amigos o es él mismo, no es un Iniciado.

 

b.         Que se esfuerza por llevar ciertas conclusiones a las mentes de una o varias personas, no es un Iniciado.

 

c.         Que fuerza todos los temas, exige sus propios resultados, causa y desea que se produzcan resultados para salvar la piel de otros o la suya, no es un Iniciado.

 

6.      Ahora, más que nunca, veo la obra literaria de Max Heindel como una reserva de hechos, una inmensa fuente de conocimientos.  También sé que ninguna reserva, tanto si contiene líquidos,  gases o sólidos, como si contiene actos, durara para siempre.  Si fuéramos a investigar su definición, una reserva es algo que hay que conservar, para un caso de emergencia, cuando el suministro normal se corta.  Hoy, la Fraternidad Rosacruz es una inmensa reserva de conocimientos.  Estoy haciendo referencia a los estudios, búsquedas y acumulación de investigaciones posteriores que nuestros miembros y oficiales han llevado a cabo.  Siento que tenemos la obligación de añadirlos a la reserva de Max Heindel, para la posteridad.  Tengo un presentimiento sospechoso que tenemos miembros calificados en determinadas profesiones como las ciencias, las artes, la literatura, la música, la ley y la medicina, así como en ciertas áreas de habilidades, como la curación espiritual, quienes pueden ser verdaderos Iniciados y que pueden aportar y compartir sus descubrimientos en sus propios campos profesionales con nosotros.

 

7.      Así que, ¿qué es un Iniciado?

 

a.         Un Iniciado es una persona que ha alcanzado un suficiente nivel de confianza en su capacidad para emplear el conocimiento que ha recibido del Hermano Mayor.

 

b.         Además, puede juzgar adecuadamente, razonar, decidir y llegar a una conclusión justa y honesta sobre asuntos que se relacionan con o que involucran a su familia, sus amigos, miembros de su organización y/o a él mismo.

 

8.      Finalmente, he aprendido que el parámetro para determinar qué y quién es un Iniciado posee tres características.  Estas son: Sabiduría, Caridad y Verdad. Estas características descansan en la comprensión, por parte del Iniciado, de leyes inmutables y principios de nuestro Cosmos. Sus acciones están contenidas dentro del marco de la ley y el orden. Quizás su única libertad consista en saber esto y actuar de acuerdo con ello. Tropezará con restricciones y frustraciones cuando infrinja la ley cósmica, porque las leyes del hombre interno y las de la naturaleza han de ser observadas para que lo que sea libre pueda expresarse sin ser transformado.

 

En conclusión, alguien dijo una vez: “Puedes distinguir al hombre que dice la verdad del hombre falso, no sólo por sus actos, sino también por su cuerpo de deseos.”  Si tiene dudas acerca de si es un verdadero Iniciado de la Fraternidad Rosacruz , sólo ha de examinar su vida, su actitud, su sentido del propio valor y de su cuerpo de deseos, para ver si, a lo largo de los años de afiliación a la Fraternidad Rosacruz , está más cerca de su modelo de perfección ideal.

 

Si su vida ha cambiado a mejor, entonces ha Iniciado a su conciencia.  "Cambiar para bien" insinúa que uno ha viajado de una fase del proceso de Iniciación a otro.  Quizás esto no sea fácilmente  discernible.  Lo que parece un desaire, para nosotros, puede ser realmente el reconocimiento del mérito. Como el anciano le dijo a Cristian Rosacruz y sus compañeros: “El hombre nunca sabe cuán bien Dios quiso que él fuera.” 

 

Si, por el contrario, tu vida no ha mejorado, debe regresar al principio y permitir “su Maestro Interior hablar con Su Yo Exterior.”

 

Gracias por el interés que has prestado a tu crecimiento espiritual, y que las rosas florezcan en su cruz.

 

En Amoroso Servicio,

 

Alexandra Porter

 

 

 

 

 

 

 

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